EDICIÓN JULIO 2004
 
El turismo como industria,
el servicio como cultura
la atención como premisa
 
 

Bienes raíces, una industria exitosa que resulta del turismo

Sonora ha desarrollado una exitosa industria inmobiliaria partiendo de sus atractivos turísticos y de la demanda que por disfrutarlos se ha dado en diferentes destinos y determinadas épocas.

El litoral ha sido el privilegiado destino de turistas norteamericanos y en ellos han buscado alojamiento permanente o temporal, iniciando con tiendas de campaña, vehículos recreativos (trailers) o casas rodantes hasta las cabañas coloniales, las mansiones californianas o las suites privilegiadas del penhouse de un edificio frente al mar y con golf exclusivo.

La colonia Miramar en bahía Bacochibampo, San Carlos y sus colonias el Caracol y Los Algodones, Bahía de Kino, algunos rincones en el litoral de los municipios de Pitiquito y Caborca, San Luis Río Colorado y Puerto Peñasco han compartido el exitoso negocio de construir para vender bienes raíces en el litoral de Sonora valuados en millones de dólares y diseñados y equipados para el estilo de vida americano.

Todas las bellezas naturales que el desierto, la montaña y el mar ofrecen, aunadas con el clima y el sol de Sonora, son parte del valioso patrimonio que ofrecemos al visitante que paga por el privilegio de la vista al mar, la cercanía con la playa, la paz y la quietud y sobre todo por la seguridad de su inversión y de su persona.

 
 
  El turismo como industria en el estado de Sonora ha sido por mucho tiempo privilegio de unos cuantos que han sabido hacer negocios creando bienes y satisfactores para complacer a los visitantes y obteniendo de su valor agregado el beneficio.

La historia puede remontarse a muchos años cuando los puertos fronterizos del norte abrieron sus puertas a los forasteros norteamericanos de las minas para ofrecerles además de hospitalidad, comida, bienes y servicios incluyendo lavandería a precios más competitivos que los que se ofrecían en el lado americano.

Incluso los placeres y la fiesta atrajeron visitantes que hasta la fecha concurren a este lado de la frontera en busca de diversión.

El litoral y la carretera trajeron a Sonora a los pájaros de nieve y a los dueños de embarcaciones de placer, lo que dió al puerto de Guaymas la oportunidad de prestar servicios de aparcamiento de trailers, muelle de embarcaciones deportivas y los consecuentes servicios de entretenimiento, diversión y aventura a estos nuevos visitantes que motorizados exploraban el litoral y buscaban espacios exclusivos o secretos para vacacionar en el ambiente natural.

La Historia describe cómo los visitantes procedentes del norte incluyendo Canadá,
invernaban en México y en Sonora trayendo consigo un estilo de vida y nuevas exigencias que los sonorenses poco a poco conocieron. Desde el Golfo de Santa Clara en el Noroeste hasta Agiabampo en el extremo Sur, los campos de trailers o los improvisados lotes a la orilla de la playa se convirtieron en negocio de cuidadores que luego se formalizaron como trailers parks y ahora RV Park.

Los pescadores de Guaymas y los pangueros de toda la costa poco a poco aprendieron a guiar turistas a los puntos de pesca y conociendo el mar les fue fácil encontrar los trofeos que los “fishermen” codiciaban.

En esa amigable relación entre marineros, guías y servidumbre, se entendió muy pronto el valor que el servicio tiene para el turista y lo dispuesto que siempre está a remunerar bien lo bien hecho.

La evolución mayor de este ejemplo la apreciamos en Puerto Peñasco que ha cambiado su dependencia económica de 100% pesca a menos del 30% dejando al turismo la mayor parte y el crecimiento presente de la economía regional.

Hoy, en todo el estado de Sonora, particularmente en las costas y muy especialmente en
Puerto Peñasco, el negocio del turismo se ha estructurado en la construcción de infraestructura hotelera y de apartamentos a la orilla del mar.

Esto garantiza alojamiento y de ello se desprenden una serie de oportunidades para atender bien a los visitantes creando a su alrededor las empresas de servicio y atención para que en la manera en la que hacemos su estancia placentera, cómoda y satisfactoria generemos dividendos haciendo que cada turista participe en la derrama que mejora la economía local.

El caso Puerto Peñasco es una muestra clara de cómo el prestador de servicios ha ido siendo creativo y ahora ofrece en arrendamiento motocicletas para campo traviesa, cuatrimotos, jetsky y otros vehículos recreativos que los mismos turistas demandan además de hospedaje, alimentación y diversión nocturna.

Otras ciudades de Sonora tienen tránsito de visitantes por diferentes motivos, destacando los negocios y el gobierno en Hermosillo, la agroindustria en Cd. Obregón, y la industria maquiladora en Nogales. En estos casos la atención al turista adquiere otra dimensión toda vez que los consumos son parte de cuentas de viáticos pagados por empresas o instituciones y los visitantes disponen de pocos recursos personales para actividades de entretenimiento y diversión mientras por otra parte, los servicios se especializan en proveerles satisfactores a su medida como es el caso de los salones ejecutivos, las facilidades para convenciones o juntas de negocios, la conectividad y otros.

Nichos especializados

La biodiversidad del territorio de Sonora, la orografía y los bien definidos espacios naturales de vida en cuencas de ríos y lugares protegidos por la misma naturaleza, han conservado nichos específicos para el desarrollo de especies nativas. Ahora, los ganaderos han diversificado sus actividades invirtiendo en el cuidado de especies silvestres y convirtiendo en cotos de caza algunos ranchos ganaderos. El turismo cinegético es atendido en Sonora por especialistas que responden a las exigencias y reglamentación que las autoridades de vida silvestre. A través de los organizadores puede administrarse el impacto económico y el control de los inventarios de animales. En este giro, como en el de aeronáutica, los torneos de pesca deportiva, las regatas de veleo y los RV‘ers se han desarrollado proveedores especializados que establecen contacto remoto y tienen definidos sistemas de atención que los mismos turistas han reconocido y premian de la mejor forma, pues cada año se incrementan las demandas y se hacen más grandes los grupos en los diferentes destinos.

El turismo de aventura, el turismo rural, el mercado doméstico que frecuenta destinos de playa, el norteamericano retirado que inverna, el visitante europeo que busca lo exótico en el desierto o en la remontada sierra; el exclusivista culto y artista que recurre al encuentro de historia y vestigios culturales. El estudioso, el aventurero, el creativo, el sobreviviente o incluso algún refugiado, son diferentes estilos de turistas que en Sonora encuentran siempre productos y espacios a su medida mientras que los sonorenses poco a poco asimilan y aprovechan las oportunidades de proveerles servicio y atención para participar de su derrama.
 
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