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El
turismo como industria,
el servicio como cultura
la atención como
premisa
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Bienes
raíces, una industria exitosa que resulta
del turismo
Sonora
ha desarrollado una exitosa industria inmobiliaria
partiendo de sus atractivos turísticos
y de la demanda que por disfrutarlos se ha dado
en diferentes destinos y determinadas épocas.
El litoral ha sido el privilegiado destino de
turistas norteamericanos y en ellos han buscado
alojamiento permanente o temporal, iniciando
con tiendas de campaña, vehículos
recreativos (trailers) o casas rodantes hasta
las cabañas coloniales, las mansiones
californianas o las suites privilegiadas del
penhouse de un edificio frente al mar y con
golf exclusivo.
La colonia Miramar en bahía Bacochibampo,
San Carlos y sus colonias el Caracol y Los Algodones,
Bahía de Kino, algunos rincones en el
litoral de los municipios de Pitiquito y Caborca,
San Luis Río Colorado y Puerto Peñasco
han compartido el exitoso negocio de construir
para vender bienes raíces en el litoral
de Sonora valuados en millones de dólares
y diseñados y equipados para el estilo
de vida americano.
Todas las bellezas naturales que el desierto,
la montaña y el mar ofrecen, aunadas
con el clima y el sol de Sonora, son parte del
valioso patrimonio que ofrecemos al visitante
que paga por el privilegio de la vista al mar,
la cercanía con la playa, la paz y la
quietud y sobre todo por la seguridad de su
inversión y de su persona.
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El
turismo como industria en el estado de Sonora ha sido
por mucho tiempo privilegio de unos cuantos que han
sabido hacer negocios creando bienes y satisfactores
para complacer a los visitantes y obteniendo de su valor
agregado el beneficio.
La historia puede remontarse a muchos años cuando
los puertos fronterizos del norte abrieron sus puertas
a los forasteros norteamericanos de las minas para ofrecerles
además de hospitalidad, comida, bienes y servicios
incluyendo lavandería a precios más competitivos
que los que se ofrecían en el lado americano.
Incluso los placeres y la fiesta atrajeron visitantes
que hasta la fecha concurren a este lado de la frontera
en busca de diversión.
El litoral y la carretera trajeron a Sonora a los pájaros
de nieve y a los dueños de embarcaciones de placer,
lo que dió al puerto de Guaymas la oportunidad
de prestar servicios de aparcamiento de trailers, muelle
de embarcaciones deportivas y los consecuentes servicios
de entretenimiento, diversión y aventura a estos
nuevos visitantes que motorizados exploraban el litoral
y buscaban espacios exclusivos o secretos para vacacionar
en el ambiente natural.
La Historia describe cómo los visitantes procedentes
del norte incluyendo Canadá, |
invernaban
en México y en Sonora trayendo consigo un estilo
de vida y nuevas exigencias que los sonorenses poco
a poco conocieron. Desde el Golfo de Santa Clara en
el Noroeste hasta Agiabampo en el extremo Sur, los campos
de trailers o los improvisados lotes a la orilla de
la playa se convirtieron en negocio de cuidadores que
luego se formalizaron como trailers parks y ahora RV
Park.
Los pescadores de Guaymas y los pangueros de toda la
costa poco a poco aprendieron a guiar turistas a los
puntos de pesca y conociendo el mar les fue fácil
encontrar los trofeos que los fishermen
codiciaban.
En esa amigable relación entre marineros, guías
y servidumbre, se entendió muy pronto el valor
que el servicio tiene para el turista y lo dispuesto
que siempre está a remunerar bien lo bien hecho.
La evolución mayor de este ejemplo la apreciamos
en Puerto Peñasco que ha cambiado su dependencia
económica de 100% pesca a menos del 30% dejando
al turismo la mayor parte y el crecimiento presente
de la economía regional.
Hoy, en todo el estado de Sonora, particularmente en
las costas y muy especialmente en Puerto
Peñasco, el negocio del turismo se ha estructurado
en la construcción de infraestructura hotelera
y de apartamentos a la orilla del mar.
Esto garantiza alojamiento y de ello se desprenden una
serie de oportunidades para atender bien a los visitantes
creando a su alrededor las empresas de servicio
y atención para que en la manera en la que hacemos
su estancia placentera, cómoda y satisfactoria
generemos dividendos haciendo que cada turista participe
en la derrama que mejora la economía local.
El caso Puerto Peñasco es una muestra clara de
cómo el prestador de servicios ha ido siendo
creativo y ahora ofrece en arrendamiento motocicletas
para campo traviesa, cuatrimotos, jetsky y otros vehículos
recreativos que los mismos turistas demandan además
de hospedaje, alimentación y diversión
nocturna.
Otras ciudades de Sonora tienen tránsito de visitantes
por diferentes motivos, destacando los negocios y el
gobierno en Hermosillo, la agroindustria en Cd. Obregón,
y la industria maquiladora en Nogales. En estos casos
la atención al turista adquiere otra dimensión
toda vez que los consumos son parte de cuentas de viáticos
pagados por empresas o instituciones y los visitantes
disponen de pocos recursos personales para actividades
de entretenimiento y diversión mientras por otra
parte, los servicios se especializan en proveerles satisfactores
a su medida como es el caso de los salones ejecutivos,
las facilidades para convenciones o juntas de negocios,
la conectividad y otros.
Nichos especializados
La biodiversidad del territorio de Sonora, la orografía
y los bien definidos espacios naturales de vida en cuencas
de ríos y lugares protegidos por la misma naturaleza,
han conservado nichos específicos para el desarrollo
de especies nativas. Ahora, los ganaderos han diversificado
sus actividades invirtiendo en el cuidado de especies
silvestres y convirtiendo en cotos de caza algunos ranchos
ganaderos. El turismo cinegético es atendido
en Sonora por especialistas que responden a las exigencias
y reglamentación que las autoridades de vida
silvestre. A través de los organizadores puede
administrarse el impacto económico y el control
de los inventarios de animales. En este giro, como en
el de aeronáutica, los torneos de pesca deportiva,
las regatas de veleo y los RVers se han desarrollado
proveedores especializados que establecen contacto remoto
y tienen definidos sistemas de atención que los
mismos turistas han reconocido y premian de la mejor
forma, pues cada año se incrementan las demandas
y se hacen más grandes los grupos en los diferentes
destinos.
El turismo de aventura, el turismo rural,
el mercado doméstico que frecuenta destinos de
playa, el norteamericano retirado que inverna, el visitante
europeo que busca lo exótico en el desierto o
en la remontada sierra; el exclusivista culto y artista
que recurre al encuentro de historia y vestigios culturales.
El estudioso, el aventurero, el creativo, el sobreviviente
o incluso algún refugiado, son diferentes estilos
de turistas que en Sonora encuentran siempre productos
y espacios a su medida mientras que los sonorenses poco
a poco asimilan y aprovechan las oportunidades de proveerles
servicio y atención para participar de
su derrama. |
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