EDICIÓN MARZO 2005
 

Servicio, industria, turismo, campo...
De la cacería a la empresa cinegética

 
 

Por: Hernán Belisario Moreno E.

En los últimos años se a acrecentado la actividad cinegética en Sonora, en principio, por añadir a la actividad ganadera tradicional una entrada extra de recursos a cambio de permitir la caza dentro de las propiedades de los ranchos. Hoy a esto se le ha denominado ganadería diversificada. Los bajos precios del ganado y una arraigada sequía en años anteriores, hicieron que los ganaderos buscaran otras fuentes de ingresos y las han encontrado hoy en la actividad cinegética. Haciendo uso y aprovechamiento de acuerdo a las leyes mexicanas, de la fauna nativa en terrenos de su propiedad, algunos ahora convertidos en cotos de caza, los ganaderos permiten la entrada de cazadores por una tarifa que cubre, en algunos casos, una cómoda habitación, servicio de guías, comidas, transporte, refrigerios, televisión, y las comodidades necesarias. La Ley General de Equilibrio Ecológico y de Protección al Ambiente, en su artículo 87

establece que se permite aprovechar la flora y fauna en actividades económicas y se autoriza a hacerlo a quienes tengan la capacidad de garantizar la producción controlada en cautiverio. Esto significa que no sólo pueden hace uso de la fauna, sino también la responsabilidad de aportar los medios para su libre reproducción.

Antes de que esta tendencia surgiera del deseo de los ganaderos por hacer sus ranchos más productivos, la actividad cinegética era practicada sólo utilizando el permiso del dueño del rancho y los cazadores traían sus propios recursos de subsistencia, o sea, acampando bajo los más rudimentarios medios y sin la garantía de que una presa sería cobrada, tarea de la cual hoy se encarga el guía, proporcionado por el organizador cinegético o el dueño del rancho en la mayoría de los casos. De esta manera, solo el gobierno federal tenía ingresos vía venta de permisos de caza, sólo con fines de control de la población de la especie.

Los ganaderos diversificados han modificado su operación y al mismo tiempo están contribuyendo al mantenimiento y rescate de especies como el Venado Cola Blanca, el Venado Bura, Guajolote, Jabalí de Collar, el Cimarrón, y aves como patos y palomas.

Las UMAS (Unidad para la Conservación. Manejo y Aprovechamiento Sustentable de Vida Silvestre) no son otra cosa más que los mismos ranchos transformados en cotos de caza manejados con técnicas de aprovechamiento de la fauna y provee de alimento, protección y cuidados óptimos. Una UMA, permite controlar las poblaciones y administrarlas de manera que sólo las presas calculadas para su cosecha son las que se ofrecen a los cazadores. Biólogos capacitados para esto toman la decisión de cuantas piezas pueden ser cosechadas en la UMA por medio de un censo, también de aquí se obtienen datos acerca de la salud de la población.

 
UMAS
 
     
  Unidades para la Conservación, Manejo y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre. Las UMAS se establecen mediante el registro ante la autoridad ambiental, son promovidas por los propietarios o los legítimos poseedores de los predios que las integren o por quienes cuenten con su consentimiento, operan de conformidad con un Plan de Manejo y se da seguimiento permanente a las poblaciones o ejemplares de las especies silvestres de interés y a su hábitat.

Las UMAS funcionan como: criaderos intensivos y extensivos de fauna, viveros de algunas especies de flora silvestre, así como todas las alternativas viables que permitan la propagación de especies y la elaboración de productos y subproductos que puedan ser incorporados al mercado legal de la vida silvestre. Las UMAS buscan promover esquemas alternativos de producción compatibles con el cuidado del ambiente, a través del uso racional, ordenado y planificado de los recursos naturales, frenando o revirtiendo los procesos de deterioro ambiental.

Fuente: Semarnat / Imades

 


Tanto se ha desarrollado esta actividad en nuestro estado, que los ganaderos y organizadores cinegéticos, están introduciendo especies de otros continentes como diferentes tipos de antílopes y jabalíes africanos, a esto se le conoce como Fauna Exótica. Estas especies no solo tienen la capacidad de atraer a cazadores, sino abre la posibilidad para otras actividades como puede ser la fotografía de flora y fauna.

El la temporada de caza 2004-2005, se espera represente una derrama de 25 millones de dólares con una afluente turística de ente 7,000 y 8,000 cazadores nacionales y extranjeros a Sonora. También representa ingresos a la federación ya que estos cazadores pagan derechos e impuestos por viaje y uso de aeropuertos, transportación de armas, hoteles, propinas y otros servicios que apoyan a la operación de los ganaderos y organizadores cinegéticos. Según nos informa nuestro amigo y deportista Gustavo Camou, en la Dirección de fauna y flora de la Subsecretaría de Ganadería del Estado de Sonora, tan sólo la venta de cintillos (la etiqueta que garantiza el libre tránsito y exportaciónde la pieza cobrada) a los ranchos se han generado ingresos superiores al millón y medio de pesos, él mismo informó que se están haciendo otros esfuerzos como descentralizar algunas de las operaciones de regulación cinegética de la federación al estado y así enfocar más acciones de protección y mantenimiento de los hatos de fauna silvestre y medio ambiente, también que un porcentaje mayor de la derrama económica permanezca en el estado.

Con un patrón de más de 900 UMAS registradas que representan cerca de 6.0 millones de hectáreas, Sonora se define como uno de los estados con más opciones relacionadas a la nueva tendencia ecoturística que se hace sentir en nuestro entorno económico y las expectativas indican que el año entrante será mejor. Los cazadores llegan a Sonora por dos motivos principales, uno es la caza de Venados Bura y Cola Blanca y el otro la cacería de aves como las palomas y patos. Una cacería de venados tiene un valor entre los 4,000 y 7,000 dólares y una de aves, tiene un costo aproximado de 1,500 a 2,000 dólares. Estos costos incluyen no sólo la presa cobrada, sino la experiencia total, un servicio de primera, transportación, guías capacitados, buenas comidas por excelentes cocineros, cómodo alojamiento, trato amable, abundancia de trofeos, etc. Lo importante de esto, es que los beneficios llegan al entorno rural, y tienen la capacidad de enriquecer una región, por medio de la economía que se genera cuando hay actividad y generación de empleos.

Según reportes de Francisco L. Villa Director de la Asociación de Organizadores Cinegéticos del Estado de Sonora A.C. (ASOCIES), la nueva regulación de armas de fuego y explosivos propuesta por el gobierno federal, pudiera poner en riesgo esta actividad al restringir a cazadores el traslado de armas y su posesión, y sugiere, que la actividad cinegética, por la misma importancia actual, fortalezca su unidad y refuerce su sólida alianza entre los productores, organismos involucrados y el Gobierno del Estado, para impulsar esta actividad y probar a la federación el cuidadoso manejo profesional que los organizadores han consolidado en el estado de Sonora, garantizando a los turistas cazadores de todo el mundo su seguridad y exitosa estancia que les asegura regreso a una nueva aventura en los ranchos.

Los organizadores son los profesionales que han aprendido el negocio de impulsar las UMAS, buscar los clientes, promover la actividad en todo el mundo y convertir la cacería de antaño en una de las actividades más rentables en el terreno rural de Sonora. Son algo así como los agentes asesores del negocio entre el mercado y los ranchos impulsando en ellos las normas del cazador deportista que busca el equilibrio y el desarrollo sustentable.

La nueva cultura del cazador y el ranchero actual, obedece a esta tendencia de conservación, es un cazador ético, observador de la necesidad de conservar los recursos para las generaciones futuras, es un tirador experto, responsable y practica todo un año para ese momento único de cobrar con un sólo y preciso disparo. Su trofero es ese venado sonorense de inmensa cornamenta con el que tanto ha soñado. Ese momento para un verdadero cazador es muy preciado, por fortuna, también ahora lo es para nuestros ganaderos y rancheros.

El autor, Ing. -Agrónomo Uni-Son-, Hernán Belisario Moreno, es también entrenador de tiro con arco, amante del campismo y ciclista de montaña

 
 
 
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