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Por:
Hernán Belisario Moreno E.
En los últimos años se a acrecentado
la actividad cinegética en Sonora, en
principio, por añadir a la actividad
ganadera tradicional una entrada extra de recursos
a cambio de permitir la caza dentro de las propiedades
de los ranchos. Hoy a esto se le ha denominado
ganadería diversificada. Los bajos precios
del ganado y una arraigada sequía en
años anteriores, hicieron que los ganaderos
buscaran otras fuentes de ingresos y las han
encontrado hoy en la actividad cinegética.
Haciendo uso y aprovechamiento de acuerdo a
las leyes mexicanas, de la fauna nativa en terrenos
de su propiedad, algunos ahora convertidos en
cotos de caza, los ganaderos permiten la entrada
de cazadores por una tarifa que cubre, en algunos
casos, una cómoda habitación,
servicio de guías, comidas, transporte,
refrigerios, televisión, y las comodidades
necesarias. La Ley General de Equilibrio Ecológico
y de Protección al Ambiente, en su artículo
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establece que se permite aprovechar la flora
y fauna en actividades económicas y se
autoriza a hacerlo a quienes tengan la capacidad
de garantizar la producción controlada
en cautiverio. Esto significa que no sólo
pueden hace uso de la fauna, sino también
la responsabilidad de aportar los medios para
su libre reproducción.
Antes de que esta tendencia surgiera del deseo
de los ganaderos por hacer sus ranchos más
productivos, la actividad cinegética
era practicada sólo utilizando el permiso
del dueño del rancho y los cazadores
traían sus propios recursos de subsistencia,
o sea, acampando bajo los más rudimentarios
medios y sin la garantía de que una presa
sería cobrada, tarea de la cual hoy se
encarga el guía, proporcionado por el
organizador cinegético o el dueño
del rancho en la mayoría de los casos.
De esta manera, solo el gobierno federal tenía
ingresos vía venta de permisos de caza,
sólo con fines de control de la población
de la especie.
Los ganaderos diversificados han modificado
su operación y al mismo tiempo están
contribuyendo al mantenimiento y rescate de
especies como el Venado Cola Blanca, el Venado
Bura, Guajolote, Jabalí de Collar, el
Cimarrón, y aves como patos y palomas.
Las UMAS (Unidad para la Conservación.
Manejo y Aprovechamiento Sustentable de Vida
Silvestre) no son otra cosa más que los
mismos ranchos transformados en cotos de caza
manejados con técnicas de aprovechamiento
de la fauna y provee de alimento, protección
y cuidados óptimos. Una UMA, permite
controlar las poblaciones y administrarlas de
manera que sólo las presas calculadas
para su cosecha son las que se ofrecen a los
cazadores. Biólogos capacitados para
esto toman la decisión de cuantas piezas
pueden ser cosechadas en la UMA por medio de
un censo, también de aquí se obtienen
datos acerca de la salud de la población.
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UMAS
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Unidades
para la Conservación, Manejo
y Aprovechamiento Sustentable de la
Vida Silvestre. Las UMAS se establecen
mediante el registro ante la autoridad
ambiental, son promovidas por los
propietarios o los legítimos
poseedores de los predios que las
integren o por quienes cuenten con
su consentimiento, operan de conformidad
con un Plan de Manejo y se da seguimiento
permanente a las poblaciones o ejemplares
de las especies silvestres de interés
y a su hábitat.
Las UMAS funcionan como: criaderos
intensivos y extensivos de fauna,
viveros de algunas especies de flora
silvestre, así como todas las
alternativas viables que permitan
la propagación de especies
y la elaboración de productos
y subproductos que puedan ser incorporados
al mercado legal de la vida silvestre.
Las UMAS buscan promover esquemas
alternativos de producción
compatibles con el cuidado del ambiente,
a través del uso racional,
ordenado y planificado de los recursos
naturales, frenando o revirtiendo
los procesos de deterioro ambiental.
Fuente: Semarnat /
Imades
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Tanto se ha desarrollado esta actividad en nuestro
estado, que los ganaderos y organizadores cinegéticos,
están introduciendo especies de otros
continentes como diferentes tipos de antílopes
y jabalíes africanos, a esto se le conoce
como Fauna Exótica. Estas especies no
solo tienen la capacidad de atraer a cazadores,
sino abre la posibilidad para otras actividades
como puede ser la fotografía de flora
y fauna.
El la temporada de caza 2004-2005, se espera
represente una derrama de 25 millones de dólares
con una afluente turística de ente 7,000
y 8,000 cazadores nacionales y extranjeros a
Sonora. También representa ingresos a
la federación ya que estos cazadores
pagan derechos e impuestos por viaje y uso de
aeropuertos, transportación de armas,
hoteles, propinas y otros servicios que apoyan
a la operación de los ganaderos y organizadores
cinegéticos. Según nos informa
nuestro amigo y deportista Gustavo Camou, en
la Dirección de fauna y flora de la Subsecretaría
de Ganadería del Estado de Sonora, tan
sólo la venta de cintillos (la etiqueta
que garantiza el libre tránsito y exportaciónde
la pieza cobrada) a los ranchos se han generado
ingresos superiores al millón y medio
de pesos, él mismo informó que
se están haciendo otros esfuerzos como
descentralizar algunas de las operaciones de
regulación cinegética de la federación
al estado y así enfocar más acciones
de protección y mantenimiento de los
hatos de fauna silvestre y medio ambiente, también
que un porcentaje mayor de la derrama económica
permanezca en el estado.
Con un patrón de más de 900 UMAS
registradas que representan cerca de 6.0 millones
de hectáreas, Sonora se define como uno
de los estados con más opciones relacionadas
a la nueva tendencia ecoturística que
se hace sentir en nuestro entorno económico
y las expectativas indican que el año
entrante será mejor. Los cazadores llegan
a Sonora por dos motivos principales, uno es
la caza de Venados Bura y Cola Blanca y el otro
la cacería de aves como las palomas y
patos. Una cacería de venados tiene un
valor entre los 4,000 y 7,000 dólares
y una de aves, tiene un costo aproximado de
1,500 a 2,000 dólares. Estos costos incluyen
no sólo la presa cobrada, sino la experiencia
total, un servicio de primera, transportación,
guías capacitados, buenas comidas por
excelentes cocineros, cómodo alojamiento,
trato amable, abundancia de trofeos, etc. Lo
importante de esto, es que los beneficios llegan
al entorno rural, y tienen la capacidad de enriquecer
una región, por medio de la economía
que se genera cuando hay actividad y generación
de empleos.
Según reportes de Francisco L. Villa
Director de la Asociación de Organizadores
Cinegéticos del Estado de Sonora A.C.
(ASOCIES), la nueva regulación de armas
de fuego y explosivos propuesta por el gobierno
federal, pudiera poner en riesgo esta actividad
al restringir a cazadores el traslado de armas
y su posesión, y sugiere, que la actividad
cinegética, por la misma importancia
actual, fortalezca su unidad y refuerce su sólida
alianza entre los productores, organismos involucrados
y el Gobierno del Estado, para impulsar esta
actividad y probar a la federación el
cuidadoso manejo profesional que los organizadores
han consolidado en el estado de Sonora, garantizando
a los turistas cazadores de todo el mundo su
seguridad y exitosa estancia que les asegura
regreso a una nueva aventura en los ranchos.
Los organizadores son los profesionales que
han aprendido el negocio de impulsar las UMAS,
buscar los clientes, promover la actividad en
todo el mundo y convertir la cacería
de antaño en una de las actividades más
rentables en el terreno rural de Sonora. Son
algo así como los agentes asesores del
negocio entre el mercado y los ranchos impulsando
en ellos las normas del cazador deportista que
busca el equilibrio y el desarrollo sustentable.
La nueva cultura del cazador y el ranchero actual,
obedece a esta tendencia de conservación,
es un cazador ético, observador de la
necesidad de conservar los recursos para las
generaciones futuras, es un tirador experto,
responsable y practica todo un año para
ese momento único de cobrar con un sólo
y preciso disparo. Su trofero es ese venado
sonorense de inmensa cornamenta con el que tanto
ha soñado. Ese momento para un verdadero
cazador es muy preciado, por fortuna, también
ahora lo es para nuestros ganaderos y rancheros.
El autor, Ing. -Agrónomo
Uni-Son-, Hernán Belisario Moreno, es
también entrenador de tiro con arco,
amante del campismo y ciclista de montaña
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