EDICIÓN FEBRERO 2004
 
Biodiversidad la riqueza del Mar de Cortés
 
Por Enrique Yescas / publicista y editor
 
 
Inhóspita y estéril es para muchos la tierra de un desierto. La sierra es otro un mundo recóndito y escabroso. El mar es una inmensidad en la que no caben ni la imaginación ni el arte para entenderlo en toda su grandeza.

Sonora, con su imagen de tierra de caudillos, estado de gente bronca, ganadería famosa y veranos calientes, poco enseña al mundo de las maravillas de su naturaleza. Los mismos sonorenses, acostumbrados a su histórico paisaje, desconocemos el incalculable valor que en “el monte” como decimos, y en el océano conserva esta región del Continente Americano.

Julián Hayden, estudioso de la famosa región de El Pinacate situada al noroeste del estado, decía con sabiduría: “La naturaleza se ha conservado por siglos intacta, mientras no llegue el hombre, pero el desierto, hasta de los hombres se defiende solo”. Por eso, en Sonora se ha mantenido un equilibrio y preservado intacta en parte, gracias a esa exigente y extremosa naturaleza que al igual que agota al caminante del verano, le llena de alfombra de flores su camino en primavera.

La sierra es un mundo, el valle es otro, el desierto no tiene nada igual y grandioso también es el mar, el mar de Sonora con el que comparte más de mil kilómetros de litoral circundando a uno de los recintos biológicos más ricos y diversos del mundo: El Golfo de California. Mar de Cortés para turistas.
 
 
  No vamos a ir muy lejos para estudiar ni para adivinar eso que motiva a los extraños. No tenemos que urgar más allá del horizonte para ver que en Sonora están bien asentados los reales de los agentes internacionales interesados en el medio ambiente y esa biodiversidad tan ordinaria para nosotros y tan grande para los estudiosos.

El mar y sus profundidades, el desierto y sus llanuras o la montaña y sus alturas, son en Sonora tema de estudio científico y objeto de cuidado ambientalista por muchas razones, muchas de ellas son difíciles de explicar.
 

En el noroeste, en pleno corazón del desierto, El Pinacate y el gran Desierto de Altar es una maravillosa área natural de Sonora, protegida por leyes internacionales y objeto de atención de propios y extraños. Son 714,556 Has. de reserva.

El Alto Golfo de California y el Delta del Río Colorado es por si mismo una zona de reserva y ahora un recinto de la Biósfera protegido por decreto presidencial.

Las islas han sido tema de preservación de sus valores naturales desde 1952 cuando el gobierno mexicano puso su atención en las ellas.

Entre ellas, la más grande isla de México, la Isla del Tiburón es reserva nacional desde 1963 por ser entre otras, un tajo impenetrable del desierto de Sonora. Una muestra viva, un recinto único y delimitado.

Así como el mar, otros territorios limitados son tema de atención en la sierra media y alta de Sonora en donde especies como el jaguar prevalecen en sus hábitats secretos.

Al igual que en el resto del mundo, la naturaleza cuida sus límites serranos, desérticos y escabrosos y concede al hombre la administración de sus recursos en valles y planicies de fácil acceso y disponibilidad de agua.

El Golfo de California tiene innumerables estudios y los científicos poseen valiosa documentación que cada vez constituye el mejor cimiento para buscar la sustentabilidad de las actividades productivas y recreativas que dentro de su recinto se ha impulsado por siglos dando fama a Sonora por la variedad de especies y por los records de sus capturas.

La historia de Sonora ha recreado con orgullo los números de talla y volúmenes de pesca de camarón, las perlas de Guaymas, los ostiones de Empalme, las lizas y el cazón en Bahía de Kino, la Totoaba en Puerto Peñasco, la Cahuama en Pitiquito y reginó Seri, el Marlin Azul en Miramar, El Pez Vela en Bacochibampo, el Dorado en San Carlos popularizando las regiones e impulsando actividades derivadas como el turismo gastronómico, el de aventura de buceo y pesca y también a la industria exportadora de camarón, la enlatadora de sardinas y hasta el establecimiento de escuelas y carreras de Ciencias Marinas, Ciencias del Mar y otras.

También, se han impulsado actividades industriales mayores que han generado inversiones valiosas en astilleros de fama mundial constructores de camaroneros, sardineros, atuneros y hasta graneleros.

Esa biodiversidad del Golfo es un delicado y equilibrio de fuerzas naturales y vida y por ello, instituciones de todo el mundo, preocupadas por su cuidado investigan y participan ya en las decisiones que en todos los órdenes se toman y en las que tiene qué ver el mar y sus recursos.

El aire, el agua, la salinidad, los desechos, los índices de captura, los humedales del litoral, las fuentes de agua dulce, las estadísticas, las condiciones químicas y los cambios climáticos en el litoral, las islas, los acantilados, y toda la vida marina es objeto de cuidado de institutos y organizaciones como la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas y sus áreas de protección como las Islas del Golfo de California; WWF World Wide Foundation con su programa Golfo de California, IMADES y muchas más.

 
 
¿Por qué es importante el Golfo de California?
 
Las aguas, los fondos marinos, las costas y las islas del Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés a Mar Bermejo, constituyen en conjunto unas de las regiones de mayor diversidad biológica y variedad de hábitats del planeta, a pesar de que el Golfo sólo representa 0.08% de la superficie de agua salada mundial.

Desiertos, selvas secas bajas, dunas, islas, deltas, playas arenosas, arrecifes rocosos y de coral, chimeneas hidrotermales y humedales, contribuyen también a la diversidad paisajística de la cuenca del Golfo de California.

En los manglares, esteros, lagunas costeras, marismas y ciénegas del Golfo, encuentran refugio millones de organismos para cumplir sus funciones naturales de reproducción, alimentación y crianza.

Sus casi 26 millones de hectáreas de superficie marina están flanqueados por los estados de Baja California, Sonora, Sinaloa y Nayarit, y hacen de él una región fragmentada, culturalmente diversa y de profundos contrastes étnicos, políticos y socioeconómicos.

La gran productividad marina del Golfo de California ha permitido por décadas la explotación de dos importantes pesquerías en el ámbito nacional: la de camarón y la de pelágicos menores (sardinas y anchovetas); 60% de la captura nacional de sardina y cerca de 50% de la captura total nacional se obtienen en el Golfo de California.

En el campo acuícola, 90% del camarón cultivado también proviene del Golfo, siendo Sinaloa, Sonora y Nayarit los estados con mayor infraestructura de estanquería semi-intensiva.

En el sector agrícola, se estima que 50% de los cultivos con irrigación se localizan en los estados de Sonora, Sinaloa y Baja California.

Una gran parte de la riqueza biológica y diversidad genética del Golfo de California la componen más de 870 especies de peces, 169 de aves marinas y playeras, 34 mamíferos marinos, 5 de reptiles marinos y 4,828 de macroinvertebrados, sin mencionar las miles de otras especies de macroinvertebrados planctónicos y plantas que sostienen una intrincada red de vida marina.

Más de 900 islas e islotes salpican las aguas subtropicales del Golfo de California; algunas de ellas albergan especies de flora y fauna endémicas, raras y en peligro de extinción.

Su gran riqueza implica un gran orgullo para los mexicanos y una gran responsabilidad, su conservación. [WWF]
 
 
 
El Golfo en números
 
Los servicios ambientales que presta el Golfo de California EN TODA SU EXTENSIÓN son traducidos en general en términos numéricos basados en volúmenes de pesca, ingresos y contribuciones al producto interno bruto. Los casi 6 millones de habitantes de los 37 municipios costeros del Golfo, dependen principalmente de la pesca, la acuacultura, el turismo, la agricultura y la ganadería. La industria pesquera comercializa alrededor de 200 especies y aporta cerca de 3,000 millones de pesos anuales a la economía nacional, soportando una plataforma de empleos de más de 50,000 al año, una flota de 20,000 barcos y 250 plantas procesadoras. Cerca de 30,000 pescadores ribereños obtienen un promedio de 110,000 toneladas anuales, a base de 75 especies de peces, crustáceos y moluscos, mismas que  
son valoradas por la ley de la oferta y la demanda.

En 1997 el turismo nacional y extranjero produjeron una derrama económica de alrededor de 1,700 millones de pesos, equivalente a 9% del PIB de los estados del Golfo.

Indudablemente la biodiversidad tiene otro tipo de valor, un valor intrínseco que no depende de las propiedades utilitarias de las especies o de su valor estético, moral o científico. Se trata de un valor económico que no es necesariamente su valor comercial. Es la suma de las interacciones de las especies y sus hábitats. Es un valor no asignado por los mercados. [WWF]
 
 
 
Se agradece la participación de WWF, Conservacion Internacional, CONANP, SEMARNAT, A. Kerstitch, G. Ybarra, V. Alessi, C. Navarro.
 
 
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